Mochileando

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LOS RUSOS NOS ODIAN

Lugar: Kiev, Ucrania
Fecha: 2018

Cuando la Unión Soviética cayó, la vida de millones de personas colapsó con ella. No solamente colapsó “el comunismo político”, colapsaron con él países completos con sus estructuras sociales y económicas. A nosotros naturalmente nos vendieron el miedo/odio al comunismo desde pequeños (nos criamos en la cuna de su archi-rival, el capitalismo). Sí, el comunismo tuvo una parte cruel, abusiva y salvaje, eso no se puede negar. Pero, hay una parte que no nos cuentan muy a menudo y la cuál es culpable del porque no entendemos cuantos odios genera el capitalismo y quién lo representa. Antes de la Unión Soviética caer existía un sistema salud universal, educación gratuita, los vecinos controlaban sus complejos de viviendas como cooperativas; pero en la lucha salvaje por la hegemonía mundial, el capitalismo ganó y dió un jaque mate. Ganar, no es malo, pero como dice un refrán “el infierno está en los detalles”. A cambio de la “libertad capitalista” cientos de millones de personas perdieron casi todo en un abrir y cerrar de ojos, cuando se levantaban ya sus ahorros no existían, no había sistema de pensiones, TODO el estándar de vida se fue... Pasaron de una calidad de vida relativamente buena en cuanto a garantías sociales (no de libertad) a vivir sin nada, a hacer filas por una poca ración de comida diaria, a pasar hambre. No había moneda que los salvase, solo sobrevivieron. ¿Ustedes saben que hicieron nuestros líderes de los países capitalistas? Celebraron, se repartieron el botín y los humillaron. La victoria política era más importante que el costo humano. Mientras el Mundo occidental celebraba, millones sufrían, lloraban, morían y eran víctimas del bullying político. Fueron sus peores años de vida.

Esta es la historia que escucho en cada ex-República soviética. Es un factor común. El abuelo de un nuevo amigo murió de un infarto al enterarse que ya sus ahorros no existían. Entonces recuerdo las tantas veces que nos dicen: “los ex-soviéticos nos odian”. No, no nos odian, pero nuestros países los humillaron por una competencia política. Les arrebatamos sus seres queridos, sus sueños, le matamos casi una generación. Por eso tenemos que quitarnos la venda del fanatismo, ese que Hollywood nos ha sabido vender bien, y nuestros medios propagandísticos nos repiten a diario. Esto no es sobre capitalismo, socialismo o comunismo, porque ellos son solo estructuras políticas-económicas que en su mayoría no importa el nombre están dirigidos por un pequeño grupo de poderosos que imponen sus intereses personales. Al final es sobre otro ser humano, eso es lo que está al otro lado, y mientras nuestras creencias políticas no traten dignamente y sin violencia al que piensa diferente, mientras no tengamos un mínimo de solidaridad, despedazaremos cada día más el único hogar que tenemos, el Planeta Tierra; y con él enterraremos lo más lindo que tiene, la hermandad y el amor humano. “Freedom is our religion”

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