Desde NYC, esta es la ruta más linda para disfrutar el otoño en Estados Unidos
Redacción Mochileando
Nueva York puede ser el punto de partida para uno de los mejores viajes por carretera durante el otoño en Estados Unidos. En unas cinco horas de camino es posible pasar de Manhattan a Vermont y recorrer carreteras rodeadas de montañas, pequeños pueblos, granjas y algunos de los paisajes más conocidos de Nueva Inglaterra durante esta temporada.
La ruta puede hacerse en cinco días y combina el valle del Hudson, Manchester, Woodstock, Stowe y varios tramos de las carreteras escénicas de Vermont. El automóvil es prácticamente indispensable para aprovechar el recorrido y detenerse en los pueblos y miradores.
El momento del viaje es importante. El cambio de color de las hojas depende de las temperaturas, la elevación y las condiciones meteorológicas de cada año. En Vermont, el follaje suele comenzar primero en las zonas del norte y de mayor elevación y avanza gradualmente hacia el sur. Por esa razón, desde finales de septiembre hasta mediados de octubre suele concentrarse buena parte de la temporada, aunque no existe una fecha exacta que garantice el punto máximo.
Día 1: Nueva York hacia Manchester, Vermont
El recorrido comienza en Nueva York rumbo al norte. En lugar de conducir directamente hasta Vermont por la vía más rápida, vale la pena atravesar parte del valle del Hudson y continuar hacia el área de Manchester.
Desde Manhattan hasta Manchester hay aproximadamente 200 millas y el recorrido puede tomar entre cuatro y cinco horas sin paradas, dependiendo del tránsito. Lo recomendable es dedicar prácticamente todo el día al trayecto.
Una parada puede hacerse en Sleepy Hollow, a menos de una hora de Manhattan y conocida por su relación con el relato de Washington Irving. Otra alternativa es continuar hacia Beacon, junto al río Hudson, para almorzar y caminar por el centro antes de seguir hacia Vermont.
Manchester funciona bien como primera base. El pueblo está rodeado por las Green Mountains y permite comenzar el recorrido por Vermont sin conducir demasiadas horas durante el primer día.
Día 2: Manchester, pueblos del sur de Vermont y Woodstock
Después de pasar la noche en Manchester, el segundo día comienza rumbo a Woodstock.
Antes de salir, se puede visitar el centro de Manchester y recorrer algunos de los caminos secundarios que atraviesan las montañas. Desde allí, el viaje continúa hacia Woodstock, uno de los pueblos más visitados de Vermont durante el otoño.
Woodstock conserva un centro compacto que puede recorrerse caminando, con edificios históricos, comercios y puentes cubiertos en sus alrededores. Uno de los más accesibles es Middle Covered Bridge, localizado prácticamente en el centro del pueblo.
También se puede visitar Billings Farm & Museum, una granja y museo dedicado a la historia agrícola de Vermont. Los horarios cambian según la temporada, por lo que conviene verificarlos antes del viaje.
Para quienes tengan más tiempo, Quechee Gorge queda aproximadamente a 15 minutos en automóvil de Woodstock y ofrece otro punto para observar el paisaje otoñal.
La noche puede hacerse en Woodstock o sus alrededores.
Día 3: Woodstock hacia Stowe
Este es uno de los días más importantes de la ruta. Desde Woodstock se continúa hacia el norte en dirección a Stowe, atravesando zonas rurales y montañosas del centro de Vermont.
En el camino vale la pena hacer una parada en Montpelier, la capital estatal. Desde allí se puede continuar hacia Waterbury, donde se encuentra la fábrica de Ben & Jerry's. La instalación ofrece recorridos y cuenta con su conocido Flavor Graveyard, dedicado a sabores que la compañía dejó de producir.
Desde Waterbury quedan aproximadamente 10 millas hasta Stowe.
Stowe es una de las principales bases para disfrutar del otoño en Vermont por su ubicación junto a las Green Mountains. El pueblo también permite acceder fácilmente a carreteras escénicas, senderos y áreas naturales.
Lo recomendable es pasar al menos dos noches en esta zona para evitar cambiar de hotel todos los días.
Día 4: Stowe y las Green Mountains
El cuarto día puede dedicarse completamente a Stowe y sus alrededores.
Una de las carreteras que vale la pena recorrer es Vermont Route 108, especialmente el tramo conocido como Smugglers' Notch, que atraviesa un paso estrecho entre las montañas. La carretera está rodeada de bosques y grandes formaciones rocosas.
El tramo de Route 108 por Smugglers' Notch cierra durante el invierno debido a sus condiciones, pero normalmente permanece abierto durante la temporada de follaje mientras el clima lo permita.
Otra opción es recorrer Stowe Recreation Path, un sendero pavimentado de aproximadamente 5.3 millas que atraviesa áreas naturales y ofrece vistas de las montañas.
Quienes quieran observar el paisaje desde mayor altura pueden verificar la operación de las góndolas y remontes de la zona. Los horarios dependen de la temporada y las condiciones meteorológicas.
También conviene reservar tiempo para caminar por el centro de Stowe. Durante las semanas de mayor color, el pueblo puede recibir una cantidad considerable de visitantes, especialmente durante los fines de semana.
Día 5: Stowe hacia Nueva York
El último día comienza temprano porque el regreso desde Stowe hasta Nueva York puede tomar alrededor de seis horas sin contar paradas.
Hay varias maneras de hacer el recorrido. Una alternativa es regresar por el oeste de Vermont y atravesar parte del estado de Nueva York. Otra es bajar nuevamente por las carreteras del centro y sur de Vermont.
Quienes quieran extender el viaje una noche adicional pueden dividir el regreso haciendo una parada en el área de Lake George, en Nueva York. Esto permite añadir otro destino de naturaleza y reducir las horas de conducción del último día.
¿Cuándo hacer esta ruta?
No existe una semana que garantice el máximo color en todos los puntos del recorrido. Vermont tiene diferencias importantes de elevación y latitud, por lo que las hojas pueden alcanzar su mejor momento en Stowe mientras todavía están cambiando en Manchester.
Como referencia general, finales de septiembre y las primeras semanas de octubre son las fechas que conviene vigilar para el centro y norte de Vermont. El sur puede alcanzar su mejor color posteriormente.
Vermont mantiene reportes oficiales sobre las condiciones del follaje durante la temporada, por lo que conviene consultarlos pocos días antes de viajar y ajustar el recorrido si es necesario.
Reserva el hospedaje con anticipación
El otoño es una de las temporadas de mayor demanda turística en Vermont. Aunque el viaje se realiza fuera del verano, eso no significa que sea temporada baja.
Stowe, Woodstock y Manchester pueden registrar alta ocupación durante los fines de semana de follaje. Los precios de hoteles también pueden aumentar considerablemente.
Reservar con cancelación flexible permite asegurar alojamiento con anticipación y modificar el itinerario si el pronóstico del follaje cambia.
También es recomendable reservar el vehículo antes de llegar a Nueva York, especialmente si el viaje coincide con un fin de semana de octubre.
¿Cuántas millas recorrerás?
Una ruta Nueva York-Manchester-Woodstock-Stowe-Nueva York puede superar fácilmente las 700 millas, dependiendo de los desvíos y excursiones.
Por esa razón, cinco días deberían considerarse el mínimo para realizarla sin convertir cada jornada en varias horas consecutivas de conducción. Con seis o siete días se puede viajar con mayor calma y añadir lugares como Lake George, Burlington o más pueblos del sur de Vermont.
Quienes alquilen un automóvil deben revisar si el contrato incluye millaje ilimitado y las condiciones para utilizar los sistemas electrónicos de peajes de Nueva York.
Qué llevar
Las temperaturas pueden cambiar considerablemente durante un mismo día. Las mañanas y noches en Vermont pueden ser frías, mientras que las tardes pueden resultar más templadas.
Lo recomendable es llevar ropa que pueda utilizarse en capas, una chaqueta para lluvia, zapatos cómodos y ropa adecuada para caminar si se visitarán senderos.
También conviene mantener combustible suficiente cuando se recorren carreteras secundarias. Aunque Vermont cuenta con servicios en sus principales pueblos, algunas áreas rurales tienen menos estaciones de gasolina y comercios.
Una ruta que vale la pena hacer en automóvil
La ventaja de comenzar este viaje desde Nueva York es que no requiere tomar otro vuelo para llegar a Nueva Inglaterra. Después de visitar la ciudad, se puede alquilar un automóvil y convertir los siguientes cinco días en un recorrido por algunos de los principales paisajes de otoño del noreste de Estados Unidos.
Manchester, Woodstock y Stowe permiten estructurar la ruta sin conducir distancias excesivas entre cada parada y ofrecen acceso a pueblos, montañas y carreteras rurales.
El consejo principal es mantener cierta flexibilidad. El follaje no sigue un calendario exacto y las condiciones cambian cada año. Consultar los reportes pocos días antes de salir y adaptar las paradas al avance de los colores puede marcar la diferencia en este recorrido.