RESISTENCIA

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Lugar: Algún lugar, Bolivia
Fecha: 2014

Acá arriba, a 3,975 metros sobre el nivel del mar, donde hay menos oxígeno, hoy he tenido un huracán de preguntas arropando mi mente, en medio de la sublime y relajada vista del altiplano andino. ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Por qué soy débil en tantas cosas? ¿Qué vendrá para mi vida? ¿Vale la pena mucho de lo que he hecho? ¿Cuántos ajustes son necesarios? 

Quiero gritar, quiero llorar, quiero reírme, quiero correr, quiero ser mejor ser humano, quiero amar sin miedo (incluyendo a los que son diferentes), quiero cambiar al Mundo, quiero cambiarme a mí mismo; pero acá arriba solo puedo respirar y con dificultad. 

Aquí mirando al infinito de los Andes, lloro como un pendejo, pero pienso en solo una cosa: RESISTENCIA. Veo cada mujer, a cada nativo y a cada niño que me pasa por el lado, y solo recuerdo que están aquí porque han resistido incluso con sus vidas: la invasión, el exterminio, el menosprecio, el duro clima, la pobreza, la insensibilidad del capitalismo desenfrenado y el odio generado por las heridas que les han causado. Aquí se respira RESISTENCIA en cada esquina, en cada estampa de vida. Y aun llorando como un pendejo más y escribiendo esta nota, me resisto. Me resisto a morir al orgullo que nos consume como sociedad, me resisto a no pedir perdón cuando debo, me resisto a creerme más que alguien para encajar en un grupo o conseguir un beneficio, me resisto a callarme y quedarme de brazos cruzados ante la injusticia. Me resisto a que mi yo insensible me consuma. Me resisto a que la razón sea reina, sin estar acompañada del amor.

Mi mayor lucha, mi mayor resistencia está aquí, en mí, y no es el frío de los Andes, ni tampoco el exterminio de mis oportunidades, mi mayor lucha es contra el Wil que día a día tengo que combatir para mostrar lo mejor de mí.